27 de Marzo de 2025   |   min de lectura
SOSTENIBILIDAD COMPROMISO SOCIAL

Una ayuda que nace de dentro

Foto de un voluntariado de CaixaBank en una de las actividades impulsadas en Mérida.

Foto de un voluntariado de CaixaBank en una de las actividades impulsadas en Mérida.

Foto de un voluntariado de CaixaBank en una de las actividades impulsadas en Mérida.

Foto de un voluntariado de CaixaBank en una de las actividades impulsadas en Mérida.

  • Javier, Dòmenec o Arancha son tres de los 20.200 voluntarios de CaixaBank que han contribuido a mejorar la vida de más de 430.000 personas en situación de vulnerabilidad de toda España

En un mundo marcado por la inmediatez y el cambio constante, la realidad de quienes nos rodean pasa muchas veces desapercibida. Del mismo modo, el aumento del coste de la vida y de las desigualdades ha ampliado el abanico de necesidades sociales, afectando a personas de perfiles muy distintos. 

Ante este escenario, la solidaridad y la acción de voluntariado se vuelven más urgentes y necesarias que nunca. “Si estuviera atravesando una situación compleja, me gustaría recibir ayuda”, destaca Javier Muñoz, uno de los 20.200 voluntarios de CaixaBank que, en 2024, han contribuido a mejorar, aunque sea un poco, la vida de más de 430.000 personas en situación de vulnerabilidad de toda España gracias a la organización de cerca de 30.000 actividades solidarias por toda la geografía. 

Este zaragozano de 58 años empezó su aventura con Voluntariado CaixaBank el año que esta iniciativa se puso en marcha, en 2005. Desde entonces, no ha parado de colaborar en proyectos vinculados con comedores sociales o impartiendo talleres de educación financiera para jóvenes o personas en situación de vulnerabilidad.

Con una vida dedicada a la acción social, entre todas las historias vividas se queda con la de una persona muy especial para él, Malik. “Conocí a Malik hace cuatro años, en un momento muy complicado, ya que estaba viviendo en la calle”, relata emocionado.  

“Gracias a su predisposición y a su espíritu de superación, le ayudé a aprender castellano, a obtener su permiso de residencia y, posteriormente, a encontrar un trabajo y una vivienda”, destaca Javier, al tiempo que resalta que hubo muchos momentos en los que Malik pensaba en volver a Senegal porque le costaba ver que el cambio era posible. Pero no se rindió. En parte, gracias al apoyo y consejo de Javier. “Recordaré siempre el día en que Malik obtuvo el permiso de residencia y me envió una foto de su NIE”.

Pero la historia de Malik y Javier traspasa la barrera del voluntariado. “La ayuda inicial se ha convertido en una bonita amistad. El ciclo de la vida nos ha juntado”, comenta Javier, que nos cuenta que siempre van a La Romareda a ver los partidos del Real Zaragoza. 

El espíritu del voluntariado se ejemplifica también en Domènec Toquero, un exempleado de la entidad bancaria que lleva toda una vida dedicada a ayudar a los demás. “He participado en actividades de acompañamiento, refuerzo escolar, acciones medioambientales y programas de digitalización”, enumera mientras esboza una amplia y reconfortante sonrisa. 

Miembro de la delegación de Voluntariado CaixaBank en Barcelona, los últimos diez años centra su labor solidaria en colaborar en comedores sociales de Barcelona y ofrecer apoyo y alimentos a personas en situación de vulnerabilidad. 

Aunque ha acumulado innumerables historias y anécdotas, Domènec se queda con los momentos vividos con los más pequeños en sus visitas a los parques de atracciones. “Es indescriptible ver la felicidad reflejada en sus rostros cuando suben a las atracciones. Y que te digan que es el mejor día de su vida es algo realmente especial para mí, porque me recuerda lo afortunados que somos”, asegura con emoción. 

Consciente de la importancia de la labor solidaria en la actualidad, Domènec incide en el componente intrínseco y sentimental de la acción social. “Todos los que hacemos voluntariado lo hacemos porque nos nace y así lo sentimos”. Además de devolver una parte de lo que ha recibido, Domènec califica el voluntariado como “un regalo que le ha dado la vida”.

De la misma opinión es Arancha Tomé. “La sensación de recibir un abrazo o que te den la mano no se puede describir con palabras”, comenta. Durante este año, junto con las otras 26 voluntarias de CaixaBank que conforman el grupo ‘Tejer Esperanza’ en Sevilla, han tejido mantas para personas mayores y madres en situación de vulnerabilidad, y han impartido talleres de punto y ganchillo para familiares y niños y niñas hospitalizados, entre otras muchas actividades. 

El proyecto, tal y como cuenta Arancha, empezó en 2018 con el objetivo de permitir que los padres y los niños y niñas hospitalizados en el Hospital Virgen del Rocío de la capital hispalense pudieran evadirse y sonreír en momentos complicados. “La acogida fue tan buena que, desde entonces, no hemos parado de hacer todo tipo de actividades; desde impartir cursos de punto y ganchillo en centros de menores o en cárceles, hasta la elaboración de prótesis para pacientes con cáncer de mama. Nuestro objetivo es tejer esperanza”, relata. 

“Te das cuenta de que dedicar una parte de tu tiempo impacta en la vida de los demás”, apunta la voluntaria sevillana. La labor de estas “tejedoras” es otro ejemplo más de las 29.935 actividades organizadas por la entidad financiera el año pasado y a las que se sumaron 20.200 voluntarios, empleados, familiares de empleados y clientes de CaixaBank.

Además de sentir una necesidad imperiosa de ayudar a los demás, Arancha siente profunda admiración por todas y cada una de sus 26 compañeras: “La labor de mis compañeras es admirable. Ponen todo su amor y dedicación, y eso lo puedes ver en sus rostros y en sus palabras”.

“Animaría a todo el mundo a participar en acciones de voluntariado porque recibes mucho más de lo que das”, concluye, remarcando que toda ayuda, por pequeña que pueda parecer, contribuye a crear “un mundo más justo y con igualdad de oportunidades”.

Voluntariado CaixaBank 2024

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